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Parabenos

Los parabenos son un grupo de conservantes que contienen metanol, etano o propanol. Son sustancias orgánicas, que se pueden encontrar por ejemplo en los arándanos (los parabenos orgánicos se metabolizan correctamente al ser ingeridos), pero el 90% de los parabenos que se utilizan son sintéticos, es decir, han sido sintetizados artificialmente y no tienen un origen orgánico.

Los parabenos se utilizan no sólo como conservantes cosméticos en dentífricos, cremas, desodorantes, champús, cosmética infantil, geles, lubricantes, tónicos, maquillaje o laca de uñas, sino también para conservar bollería, comida precocinada, refrescos, salsas e incluso carne fresca. También se utilizan para la composición de varios productos farmaceúticos, como jarabes para la tos, antiácidos, funguicidas vaginales, antibióticos y en composiciones de paracetamol e ibuprofeno.

Los parabenos tienen una función conservante y protectora al evitar infecciones con microorganismos (microbios), hongos o bacterias. Se utilizan mucho en la industria cosmética, aproximadamente en un 70-90% de los productos cosméticos de uso frecuente.

Los parabenos son sustancias aprobadas por las autoridades sanitarias europeas y españolas y están catalogados como productos con baja toxicidad y seguros, ya que nuestro organismo es capaz de absorber y metabolizar esta sustancia y eliminarla de forma rápida.

En 2004 se realizó un estudio (llevado a cabo por oncólogos en la University of Reading, en Edinburgo) con tejido cancerígeno en el que saltó la alarma por primera vez, ya que en el 90% de las muestras analizadas procedentes de pacientes con cáncer de mama se habían encontrado trazas de parabenos. Después de varios estudios posteriores, no se ha arrojado ninguna conclusión de cómo afectan los parabenos al desarrollo del cáncer de mama, aunque algunos científicos apuntan a que los parabenos tienen una acción que imita a los estrógenos (hormonas sexuales, esteroides), y esto podría contribuir al desarrollo de los tumores cancerígenos.

Por otro lado, diversos estudios han concluido que los parabenos son bien absorbidos por el tracto intestinal y perfectamente eliminados en la orina, pero cuando son absorbidos por la piel (cuando se utilizan externamente), parece que su eliminación no es tan sencilla y rápida.

Como decimos, a fecha de hoy no existe ningún estudio concluyente que alerte sobre el uso de parabenos, y para las autoridades sanitarias sigue siendo un producto “no tóxico” y se continua utilizando en igual medida, pero a pesar de esto se siguen analizando sus efectos a largo plazo en diferentes estudios por todo el mundo, sobre todo en su aplicación en la cosmética infantil, en los desodorantes y en las lacas de uñas.

Los parabenos, al igual que la mayoría de los aditivos (conservantes, colorantes, saborizantes, antioxidantes, emulsionantes, edulcorantes, espesantes, etc.), fueron calificados como “no tóxicos” en estudios preliminares, y se comenzaron a utilizar de forma industrial sin ningún reparo. Sin embargo, todavía no se han valorado los efectos que pueden tener estos compuestos químicos a largo plazo en diferentes estados de salud, en grandes cantidades o en combinación con otros compuestos químicos. Al igual que en muchos otros casos, la industria y el consumo exige un ritmo de producción que hace que los productos salten al mercado sin el suficiente tiempo de estudio y sin tener en cuenta muchas variables.

Por otro lado, el problema de casi todos los aditivos, no sólo de los parabenos, es que forman parte del 99% de los productos que consumimos a diario, por lo que estos compuestos se acumulan en nuestro organismo a un ritmo mayor de lo que nuestro cuerpo es capaz de asimilar. Una vez más parece ser que el problema no es del producto en sí mismo, sino de su uso indiscriminado y de nuestro volumen de consumo.

Los productos ecológicos, incluyendo los productos cosméticos, no contienen parabenos ni otras sustancias químicas sintéticas como parafinas o perfumes. Como el organismo no elimina de forma sencilla y rápida los parabenos absorbidos por la piel, está claro que no es recomendable el uso de productos de cualquier tipo cuya aplicación sea por vía tópica (cremas solares, perfumes, cosméticos) y que contengan estos componentes químicos.

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